viernes, 7 de junio de 2013

DETRAS DE UNA GRAN MUJER...

En mi caso, hay un gran hombre y una gran persona.
Desde que vi a Fernando por primera vez, me gustó por lo respetuoso y sensible hacia la otra persona.
Somos muy diferentes, él tan analítico y yo, llena de proyectos e ilusiones. Quizás sea esa la clave de nuestra relación.
Desde el primer momento, quiso tener hij@s conmigo, lo tenía clarísimo. Y es el mejor padre que podría haber encontrado.
Confía plenamente en mi y me apoya en todo momento, tanto en mis iniciativas personales, como en todo aquello que hago con nuestra hija.

Aunque el bebe sea el único protagonista cuando nace, la madre se sienta relegada y el padre invisible, su presencia es crucial. Sin él, nada sería posible. Ya no hablo del encuentro de dos células XY, sino de todo lo que viene después. Él aporta estabilidad al hogar, seguridad y solidez a la pareja, y llena de amor nuestros corazones, el de Lucía y el mío, con todas las enseñanzas que proporciona este sentimiento.
Lo mejor de tener una pareja así y de valorarla, es que te enamoras de él una vez tras otra.

Yo no cambio.

13/2/13

La numeración de esta entrada obedece a la fecha de hoy: 7/6/2013.

Si sumamos el día y el mes, nos da 13, igual que las dos últimas cifras del año en el que estamos y, si sumamos todas las cifras, el resultado reducido es 1 (7+6+2+0+1+3 = 19; 1+9 = 10; 1+0 = 1).
No soy numeróloga, y tampoco tengo muchos conocimientos sobre este arte pero, quién no ha sumado las cifras de las matrículas de coches para ver el resultado alguna vez. Al menos, yo lo he hecho bastante.

La cuestión es que el número 1 indica un nuevo comienzo, el inicio de nuevos proyectos, y hoy se ha celebrado el juicio por mi despido. Independientemente de cuál sea la sentencia, hoy comienza una nueva vida para mi, con nuevas ilusiones, nuevos retos y nuevos proyectos.

El resultado no depende de mi, de modo que sea quien Lucía me indique el camino a seguir como lo ha hecho hasta ahora.


LAS PIEDRAS DEL CAMINO

Lo que me ha resultado más difícil en el tiempo que Lucía lleva con nosotros, ha sido:
-La lactancia.
-Las críticas.
-El despido.

La lactancia, porque Lucía, a pesar de nacer a término, no llegó a los tres kilos, y desde el primer momento, decidió crecer a su ritmo (como cualquier otro bebé) y nosotros, como padres, decidimos que no íbamos a modificar su curva con ningún suplemento. Aún recuerdo cuando mi padre me dijo: "Hija, a lo mejor tu leche no vale", y yo le dije que ese comentario, sin ningún fundamento, no me lo esperaba de él.
No sabía nada de lactancia, y todo el mundo opinaba, no dando, precisamente, buenos y positivos consejos.

Las críticas que más daño hacen son las que provienen de aquellas personas a las que se está unid@ por lazos de afecto y ellas, quiero pensar que con la mejor intención opinan sin que se les haya pedido, y tratan de imponer una sabiduría obsoleta adquirida hace décadas.
Unida a las críticas, he sentido la falta de reconocimiento y el daño de las comparaciones.

Tres semanas después de que naciera Lucía, recibo una llamada de RR.HH. de mi empresa para comunicarme mi despido. ¡¡¡En la baja maternal!!! Y de un organismo público. Aunque ha sido una suerte para mi y aún más para Lucía, no dejó de ser una injusticia. Hoy tengo el juicio.

SOMOS UNA FAMILIA

Supongo que ésa es la sensación que tiene toda pareja cuando vuelve del hospital con su peque en brazos.
Nos dieron el alta a las 48 horas de dar a luz. En planta, la cosa había sido un poco más dura, el trato no era el mismo que en paritorio y, yo, con una borrachera de hormonas, no estaba segura de haber asimilado todos los conceptos que me habían explicado en ese corto tiempo.
Recibimos decenas de visitas, y especialmente me alegró tener noticias de tod@s mis prim@s, con los que no tengo una relación estrecha, pero sí un cariño especial.

Ya en casa, echaba de menos que Lucía estuviera en la tripa, donde íbamos las dos cómodamente a todos lados. Ahora estaba fuera, y dependía íntegramente de mi.
En otro post os escribiré de las dificultades que fui encontrando en las primeras semanas e, incluso, meses.

MI MÁS PROFUNDA ADMIRACIÓN

Me apetecía realizar un reconocimiento a ciertas mujeres que, además, son amigas o familiares, por su buen hacer en la crianza con sus hij@s.
La primera de ellas, es mi prima Isabel, madre de tres hij@s que ha sabido compaginar su vida profesional con la personal. Es titulada superior y consiguió entrar en la empresa pública cuando su tercer hijo era pequeño.
Siempre ha sido un ejemplo de madre para mi, aunque demasiado estricta para mi forma de ser. Ha conseguido sacar lo mejor de sus hij@s y pienso que también de sí misma.

La segunda es María que, siendo una artista, renunció a la práctica de este arte con el que nos deleitaba a tod@s por cuidar de dos peques precios@s cuya imagen en facebook, corriendo por el campo, refleja la felicidad que sienten. Éso es que lo estás haciendo genial, María.

La tercera es mi amiga Carmen, madre de familia numerosa, tiene amor para toda ella, así como también para las amigas. Siempre tiene una palabra amable, y es el amor personificado.

Mi prima Esther, que siempre ha llenado de alegría la vida de sus dos pequeños con su sonrisa. A pesar de sus cortas edades, tienen un comportamiento ejemplar cuando los lleva de visita, y especialmente el mayor, corre a abrazarnos a pesar de lo poco que nos vemos.

Mi amiga Gema, una supermamma, con dos peques artistas. Investigadora de alergias y luchadora a ultranza por la salud.

Nuestra amiga Ruth, por su entrega absoluta a sus dos peques, y por ser un ejemplo de lucha incondicional.
 
Aclarar que esta clasificación no es más que una enumeración, en la que el lugar que ocupa cada madre no le resta importancia con respecto al resto.

Por todo ello, considero que est@s niñ@s son afortunados de tener a estas mujeres como madres, y también me alegro de haber conocido un poco de su forma de crianza.

A todas estas mamás, mi más sincera felicitación.

jueves, 6 de junio de 2013

DE ILUSIONES TAMBIÉN (NO) SE VIVE

Tengo una amiga que, haciendo alusión a Santa Teresa, me dijo un día: "Susana, tienes que poner ilusión en las cosas cuando las hayas materializado, no antes".
Estas palabras de mi amiga me parecen sumamente sabias porque, cuando te ilusionas pero no pasas a la acción, vives tu sueño en la cabeza y eso, además de restar energía, genera frustración.

Entonces, ¿qué hacer? Me preguntaréis. No tengo una receta mágica; simplemente, PACIENCIA. Esperar a ver las dos caras de la moneda, a que los puntos débiles hagan su aparición y, de este modo, poder compensarlos. Pero, si en ese lapso me dedico a imaginar como será, a soñar, perderé mi fuerza y mi objetividad.

Me ha costado mucho llegar a este punto porque soy, de manera natural, soñadora e imaginativa, y no creo que lo tenga superado, pero estoy en el camino.


TUS HIJOS NO SON TUS HIJOS

Poco después de nacer Lucía, puse este poema en mi perfil de Facebook. Los hij@s, antes incluso de nacer, ya nos dan lecciones, y lo que expresa este poema es el máximo aprendizaje de los padres y madres basado en el desprendimiento. Una durísima lección para mi.

Tus hijos no son tus hijos

Tus hijos no son tus hijos

son hijos e hijas de la vida
 

deseosa de si misma.

No vienen de ti, sino a traves de ti
 

y aunque estén contigo
 

no te pertenecen.

Puedes darles tu amor,
 

pero no tus pensamientos, pues,
 

ellos tienen sus propios pensamientos.

Puedes abrigar sus cuerpos,
 

pero no sus almas, porque ellas,
 

viven en la casa del mañana,
 

que no puedes visitar
 

ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,
 

pero no procures hacerlos semejantes a ti
 

porque la vida no retrocede,
 

ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual, tus hijos
 

como flechas vivas son lanzados.

Deja que la inclinacion
 

en tu mano de arquero
 

sea para la felicidad.